martes, 7 de septiembre de 2010
Full Nanny
Y “volví” a trabajar, y es así en comillas porque tengo la tremenda suerte de poder trabajar desde mi casa. Pero como tengo un proyecto con fecha de entrega y todo y que me exige harta concentración extendimos el horario de nuestra Nanny (un mix entre Iris y su hermana Anita) a todo el día, porque hasta ahora sólo había tenido nana por las tardes y en la mañana yo solita me ocupaba de casa e hijos. Y ha sido LA RAJA, el remedio perfecto para mi amenazadora depresión. En las mañanas le doy mamaderas a las guaguas tipo 8, luego jugueteamos un rato y se preparan para levantarse, como a esa hora llega la Anita y ella los termina de levantar, lavar, mudar y vestir mientras yo me meto a la ducha y me visto. Después “planificamos” almuerzo de grandes y de chicos y yo me encierro en la pieza-escritorio a trabajar tipo 10. Durante ese rato Anita los cuida y prepara el almuerzo y logra que duerman un mini tuto antes de almuerzo. A las 12 les toca el almuerzo, si están muy mañosos se los damos entre las dos y si los mellis andan de buenas y la Anita se la puede con los 2 yo sigo en la pega. Los mellis a veces duermen después de almuerzo, otras veces se quedan jugando. Si andan piolita me traigo a uno al escritorio y seguimos en el trabajo. A eso de las 13.30 nos preparamos para el almuerzo de grandes porque el papá de mellis llega a las 13.45. Almorzamos los tres, con los niños por ahí cerca y por lo general todos tranquilos!. La tarde es más como era antes, la Iris se ocupa de los niños y de terminar el aseo de la casa mientras yo sigo acá en el escritorio, les damos la papa de las 4, duermen algo de siesta o salimos a tomar solcito al balcón. Por ahora, los paseos de media tarde están suspendidos o por el resfrío o porque la mamá tiene que terminar el trabajo. En resumen, ha sido total esto de tener ayuda todo el día, hubo días que el papá me pilló aún en pijamas a la hora de almuerzo o que tuvimos que almorzar unos salvadores fideos con huevo porque no hubo tiempo de nada más. La modalidad “trabaje desde su casa” es lo máximo porque me mantiene haciendo esas cosas que me gustan (vea acá el diagnóstico del psicólogo) pero no me alejo de las guaguas, las atiendo igual y las besuqueo cuando quiero. Si tengo que hacer un trámite (la renovación de las cosas del robo por ejemplo) puedo hacerlo sin problemas y rapidito, una vez a la semana igual voy a la oficina y me junto con los compañeros, hablamos de los proyectos, puedo almorzar con las amigas, etc. Esto es flexibilidad laboral! Y sí…es verdad, tengo la media cueva!
viernes, 3 de septiembre de 2010
Para que ud. sepa
Hay hartas cosas que nadie cuenta del tema de cuando nacen las guaguas, no sé si es porque no a todas les pasa lo mismo, porque se les olvida o derechamente porque si te las cuentan después nadie quiere tener guaguas. Todas sabemos que las contracciones duelen, bueno yo no porque mis guaguas nacieron como 4 semanas antes, pero hay más cosas “desagradables” de esos días pre y post parto. Voy a contar las que me pasaron a mí:
1.-La depilada. La semana antes que nacieran las guaguas fui con mi mansa panza a la “depilería” para que me sacaran todos los pelos que pudiesen hacer indigna mi pasada por el quirófano. Yo juraba que como iba a ser cesárea iba a necesitar un rebaje típico, o más bien como el que uso siempre y no era necesario la depilada completa. Pues bien, mientras me preparaban para el tajo, llega la enfermera y me dice “tenemos que rasurarla”, yo con mi mejor cara le digo que ya estaba lista y me mira y me dice “no, tengo que rasurarla completo”… así fue como me gané la depilada brasileña más flaite de la historia, porque obvio, todo lo que se llevo la rasuradora volvió a crecer con los efectos secundarios conocidos. Sé que no en todas las cesáreas pasa lo mismo, así que tuve mala cueva no más parece. Me vi cosas que no me veía de cabra chica o desde aquella vez que se me pasó la mano con la cera.
2.-Los “loquios”. Bueno, esto es lo que yo llamo la “mega-regla”, y no es que sea una regla terrible de abundante, pero luego de 9 meses sin período cualquier cuestión se ve exagerada. Porque sí jovencitas, hay una especie de regla luego de tener al bebé, una menstruación que dura varios días donde se elimina todo lo que esta sobrando en el útero. El primer día en mi caso fue bastante cuatico y bueno para eso es que piden los famosos apósitos y las indignas sabanillas. Así que ya saben, aunque se ven lindas esas camisas de dormir de blanco angelical no vaya ud. a pasar un bochorno con sus visitas en la clínica.
3.-Las contracciones cuando se da teta. Esta sí que me pillo total desprevenida. No bastó con que a mí y a mis guaguas nos costará esto de la pechuga, si no que cuando teníamos ese camino resuelto y ellas se aferraron voraces a la teta vienen estas contracciones (entuertos?) del útero para volver a su normalidad. Pucha que duelen, con el perdón de aquellas que sintieron las verdaderas contracciones del parto, puedo decir que las de este tipo me sacaron lágrimas y unas ganas locas de no dar teta nunca más. Lo bueno, es que duran un par de días no más y se olvidan.
Alguien que haya tenido parto normal podría contar los misterios de la episiotomía si es que tuvieron. Yo puedo decir que mi cicatriz de cesárea es fea, odio mirarla, y como tengo mala cicatrización lo más seguro es que siga así de horrible por mucho tiempo más.
1.-La depilada. La semana antes que nacieran las guaguas fui con mi mansa panza a la “depilería” para que me sacaran todos los pelos que pudiesen hacer indigna mi pasada por el quirófano. Yo juraba que como iba a ser cesárea iba a necesitar un rebaje típico, o más bien como el que uso siempre y no era necesario la depilada completa. Pues bien, mientras me preparaban para el tajo, llega la enfermera y me dice “tenemos que rasurarla”, yo con mi mejor cara le digo que ya estaba lista y me mira y me dice “no, tengo que rasurarla completo”… así fue como me gané la depilada brasileña más flaite de la historia, porque obvio, todo lo que se llevo la rasuradora volvió a crecer con los efectos secundarios conocidos. Sé que no en todas las cesáreas pasa lo mismo, así que tuve mala cueva no más parece. Me vi cosas que no me veía de cabra chica o desde aquella vez que se me pasó la mano con la cera.
2.-Los “loquios”. Bueno, esto es lo que yo llamo la “mega-regla”, y no es que sea una regla terrible de abundante, pero luego de 9 meses sin período cualquier cuestión se ve exagerada. Porque sí jovencitas, hay una especie de regla luego de tener al bebé, una menstruación que dura varios días donde se elimina todo lo que esta sobrando en el útero. El primer día en mi caso fue bastante cuatico y bueno para eso es que piden los famosos apósitos y las indignas sabanillas. Así que ya saben, aunque se ven lindas esas camisas de dormir de blanco angelical no vaya ud. a pasar un bochorno con sus visitas en la clínica.
3.-Las contracciones cuando se da teta. Esta sí que me pillo total desprevenida. No bastó con que a mí y a mis guaguas nos costará esto de la pechuga, si no que cuando teníamos ese camino resuelto y ellas se aferraron voraces a la teta vienen estas contracciones (entuertos?) del útero para volver a su normalidad. Pucha que duelen, con el perdón de aquellas que sintieron las verdaderas contracciones del parto, puedo decir que las de este tipo me sacaron lágrimas y unas ganas locas de no dar teta nunca más. Lo bueno, es que duran un par de días no más y se olvidan.
Alguien que haya tenido parto normal podría contar los misterios de la episiotomía si es que tuvieron. Yo puedo decir que mi cicatriz de cesárea es fea, odio mirarla, y como tengo mala cicatrización lo más seguro es que siga así de horrible por mucho tiempo más.
lunes, 30 de agosto de 2010
La loca de la cartera

Y finalmente caí en las garras de la delincuencia. Y todo por pava, mensa, resumidamente boba. Fui a almorzar a un restaurant repleto y con cartera (primer error detectado), para que fui con cartera? porque no se qué hacer con las manos cuando ando sin cartera. Llegamos y colgué la cartera en la silla (segundo error detectado), todo por no ponerla en las piernas y quedar apretujada. Yo le voy a dar 10 jumbitos a los restaurant y boliches varios que pongan ganchos para carteras para minas como yo. Y nada poh, en un segundo que la mesera coludida nos habla y yo la pesco y desaparece mi cartera de la silla…en un segundo por la misma mierda!. Así que ahí se fue todo: mi cel, mi mp3, mi billetera con carnet, licencia, todas las tarjetas (tercer error detectado, andar con todas las cuestiones juntas), un lápiz, millones de papeles inservibles y mi cartera que era entera bonita. Lo único que se salvó fue mi llavero que milagrosamente se me había quedado en la casa.
Y eso no era todo, había que ir a hacer la denuncia a la comisaría cercana. Y yo me pregunto…a los pacos no les hacen un curso de mecanografía? porque qué manera de demorarse en tomarme los datos!, y lo peor es que tuve que decir la comuna de residencia como cuatro veces V-I-Ñ-A-D-E-L-M-A-R, y el pobre cabo con un dedo por letra, que ganas de decir que vivía en Nos para demorarnos menos, porque mientras él me hacía detallar hasta el modelo del mp3 (alguien se puede acordar de eso!) yo puro me imaginaba a la banda de delincuentes (mesera incluida según yo) saqueando las casas comerciales con mis tarjetas.
Y así estoy ahora, sin identidad, con un celular del paleolítico que solo funciona en modo “altavoz” (prohibido pelar por teléfono), y recuperando recién las tarjetas del banco al menos (que bueno, aburrida de pedirle lucas al marido). En la semana retiro mi carnet de identidad y esperando fin de mes para reponer todo lo que perdí, la única parte entretenida del robo.
viernes, 27 de agosto de 2010
Hechos el uno para el otro

Hay minas a las cuales les encanta reventar espinillas, no es mi caso…a mí me gusta hurgar agujeros. Me explico, tengo una debilidad enfermiza con los cotonitos, tanto que un año me mandaron 3 veces de urgencia a la clínica por pasar metiéndome esas cosas en las orejas, a mí y al pobre marido también. Pues bien, resulta que uno de los temores con la maternidad era caer en la cotonitomanía y torturar, y dañar a la larga, las orejas de los mellis. Afortunadamente eso no ocurrió porque en eso he sido buena madre y me contengo cada vez que veo una bolita amarilla arrancar de las orejas. Pero esa adicción ha sido reemplazada por el uso de la pera sacamocos, y además al Agustín le encanta que use la pera!, yo se la muestro y le digo “moco!” y él se mata de la risa y cuando le aspiro la nariz y si suenan los moquitos al salir más risa le da. Estamos hechos el uno para el otro, yo le aspiro la nariz y a él le encanta ser aspirado.
sábado, 7 de agosto de 2010
Trini, 7 meses
Agustín, 7 meses

Tiemblan los colgantes de los móviles cuando "Agustí mono-mono" se acerca. Los agarra con fuerza y zum! para abajo, providencialmente no se ha sacado un ojo.
Dadadadada, es la típica conversación del Agustín, mostrándome sus dos dientecitos mordedores. Que querrá decir?, mamá que rica tu comida de mamá, que rico beso, puf de Agustín!, la Trini me pega!. Cuantas ideas en esa cabeza chica.
viernes, 6 de agosto de 2010
La llegada de los múltiples
Estos últimos días he estado “en la sombra” como dice una amiga, un poco negativa con el tema de la maternidad y ahora sí con sentimientos de culpa después de la visita al psicólogo, así que decidí salir un poquito “al sol” y llenarme de los momentos lindos que pasamos con los mellizos. Hay quienes dicen que la alegría es doble cuando tienes mellizos y me imagino que muchas veces es más que doble porque no sólo es disfrutar a dos guaguas si no que es disfrutarlas a las dos juntas e interactuando entre ellas. Hoy por ejemplo el papá se fue más temprano y nos quedamos durmiendo Agustín y yo en la cama, cuando desperté el Agustín me estaba mirando y cuando cachó que desperté se sonrió y los ojitos le brillaban, lo saludé con un gran besote y la Trini que estaba en su cunita, despierta también, quiso jugar, así que los metí a los dos en la cama y jugamos a darnos besos, cosquillas, comernos las patas (bueno, yo hacía eso y ellos se reían), lo más divertido era cuando yo hago que ellos se den besos porque se matan de la risa, da gusto verlos mirarse y reconocerse, o cuando uno quiere el chupete del otro y se le tira encima hasta que se lo saca o cuando, al igual que cualquier otra cosa que ande cerca, agarran la mano del hermano y la chupetean. De más que las alegrías son dobles, o triples…no sé, pero cuando digan “mamá”, o aprendan a caminar o vayan logrando esas pequeñas cosas que hacen felices a los papás, yo me sentiré multifeliz.
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