jueves, 29 de octubre de 2009

Zapatos para chanchitos por favor!

No soy Imelda Marcos pero igual me encantan los zapatos!!!, casi tanto como las cajas de zapatos. Tengo todos mis zapatos en sus respectivas cajas, con sus papelitos y todo, aunque la señora del aseo insista en arrumbarlos en el closet, yo al otro día los guardo en la caja y los miró y siempre los encuentro tan lindos. No soy de zapatos exclusivos ni nada, de hecho son súper normales y de tiendas conocidas, lo que sí es que siempre trato de comprar de cuero (salvo que me engañen y compre algo sintético de ignorante). Me gustaría ser más jugada en los zapatos que compro, pero soy más bien tradicional en todo. Que es lo primero en que me fijo en la gente?, en los zapatos…mi marido no sería mi marido si no hubiese usado lindos y adecuados zapatos cuando lo conocí.

La cuestión es que con esto del embarazo no pude/puedo usar los zapatos más lindos de mi colección, y de eso me di cuenta cuando empezó a hacer calor y quise usar zapatos abiertos y de verdad no me entraban los pies o me quedaban muy apretados, así que durante mucho rato sólo usé zapatillas o bien unos botines más anchos que no me aprietan…en resumen creo que los zapatos que mejor me quedaban eran mis pantuflas.

Así que muy resignada (yaaaaaaa oh!) partí a comprarme zapatos de “media temporada”. Mis patitas nunca han sido finitas, de hecho son como gorditas, pero en el embarazo esto se ha intensificado. Me compré dos pares, unos flat color crema calados con un taco de 2 cm. “oculto”, o sea, son como esos tacos de los zapatos Max Denegri que van por dentro, el problema es que me tuve que comprar un número más que el que uso siempre, en realidad dos números pero me consta que la horma de esa tienda es pequeña (Shoes&Piel). Después fui a Pollini y me compré unas sandalias maravillosas que son color celeste o algo así, también de taco muy bajito y también un número más grande que lo normal.

Esto del número más grande no es menor, porque la idea es que después del embarazo pueda seguir usándolo y yo tengo la “esperanza” que los pies se me deshinchen, entonces no quiero andar chancleteando zapatos tan lindos, así que en la misma tienda Shoes&Piel el vendedor muy amoroso me dio el consejo de comprar plantillas (ellos mismos venden). Las plantillas son de cuero y la idea es que disminuyen de ½ número a 1 número de talla de zapatos y eso impediría que después se me anden saliendo. También compré unas “taloneras” de cuero que se pegan al zapato en el talón, la idea es, además de bajar un poco la talla del zapato, que estos no lastimen esa zona porque son “acolchaditos”. El año pasado me compre unos zapatos que me rompían el talón y lo que hice fue comprar unos parches para callos o juanetes y los pegué en el talón de esos zapatos, estos parches también son acolchados y mejoraron bastante el problema que tenía en los pies.

Espero que con esos dos pares alcancen para lo que queda de embarazo y para el verano que se aproxima, y seguir usando mis zapatos de siempre. De lo que estoy segura es que cuando nazcan mis mellis todo lo que ahora gasto (invierto según yo) en zapatos será destinado a zapatos de mellis (ya tienen su primer par que creo que usaran en la próxima primavera) y eso es lo que me hace más ilusión, destinar todo este consumismo a otra persona, en realidad a dos personitas más.

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