viernes, 12 de febrero de 2010

Una cuestión na’ que ver

El otro día me pasó un episodio curioso. Estaba yo en medio de mis ajetreadas mañanas (o en aquellos ajetreados momentos de las mañanas) y sonó el timbre, me pareció extraño visitas a esa hora y totalmente inoportuno considerando que yo aún estaba en pijamas y al contestar me habla una mina que me da su nombre y me dice que trabaja para el INE…bla bla…y que el domicilio había sido seleccionado para la encuesta de los índices de cesantía…bla bla…yo como que la escuchaba a medias porque tenía a los mellis en la cuna medio despiertos y ya esperaba que empezaran a llorar en cualquier momento, entonces la comadre me pregunta si somos habitantes permanentes de la casa u ocasionales y que a hora hay gente en la casa para enviar al encuestador y yo la muy mensa le contesto todo lo que me pregunta. En fin, creo que no me preguntó nada muy confidencial, ni tampoco tenía un voz de “loquito delincuente haciéndose pasar por ejecutivo de compañía telefónica” y lo más importante es que no me pidió plata ni rescate por nadie…pero me quede pensando lo fácil que es ser bruta de repente en especial cuando uno está muy ocupado.

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