miércoles, 31 de marzo de 2010

Ellos duermen con nosotros y que tanto

Desde el terremoto que los niños duermen con nosotros en la cama. Antes del terremoto el paso por la cama de los papás era más bien transitorio, pero siempre se iban a dormir a su cunita y por lo general amanecían ahí. Después del terremoto un poco por el miedo y otro por comodidad ellos duermen con los papás. La comodidad pasa totalmente por nosotros, es súper conveniente que ellos estén ahí para darles la papa de la noche y sacarles los chanchitos sin que ninguno de los cuatro se tenga que levantar y salir de su respetiva cama. Bueno, al pediatra no le hizo mucha gracia el cuento y nos listó los inconvenientes de que durmamos apatotados, el más importante es que aumenta el riesgo de muerte súbita, que es de verdad por lo único que me preocupo a la hora de dormir y a cada rato los estoy moviendo y tocando para que no olviden respirar. El resto todo tiene que ver con el acostumbramiento de ellos y más de nosotros a tenerlos en la cama. Igual la gran mayoría de la gente pone ojos de huevo frito cuando decimos que ellos duermen con nosotros y casi que lo decimos con vergüenza porque altiro vienen los comentarios de que hay que sacarlos antes que se acostumbren, que afecta la intimidad de la pareja, que vamos a terminar durmiendo separados, etc, etc. Por el momento no hay nada más rico que acurrucarlos para dormir y despertar con sus combitos o ellos perdidos entre mis pechugas (bueno al que le toque despertar con mamá), yo tengo claro que toda esa ternura es porque sólo tienen 3 meses y que en rigor es impracticable dormir los cuatro para siempre en la cama…al menos en la cama tamaño normal que tenemos. Pero por ahora lo prefiero así, con ellos cerquita, con ese olor a guagua exquisito inundándolo todo, ya veremos después como lo haremos para que cada uno duerma donde le corresponde y capaz que hasta me arrepienta de la situación actual, pero si el gobierno culpa de todo al terremoto…porque yo no?.

1 comentario:

  1. La chanchi siempre ha dormido con nosotros. Al principio, por el frio. Tiene cuna y moisés, pero para darle pecho es más cómodo, y es rico verla al lado de una, como persona grande. Y siempre nos guevean cuando lo contamos, pero filo, es cosa nuestra.

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