lunes, 30 de agosto de 2010

La loca de la cartera



Y finalmente caí en las garras de la delincuencia. Y todo por pava, mensa, resumidamente boba. Fui a almorzar a un restaurant repleto y con cartera (primer error detectado), para que fui con cartera? porque no se qué hacer con las manos cuando ando sin cartera. Llegamos y colgué la cartera en la silla (segundo error detectado), todo por no ponerla en las piernas y quedar apretujada. Yo le voy a dar 10 jumbitos a los restaurant y boliches varios que pongan ganchos para carteras para minas como yo. Y nada poh, en un segundo que la mesera coludida nos habla y yo la pesco y desaparece mi cartera de la silla…en un segundo por la misma mierda!. Así que ahí se fue todo: mi cel, mi mp3, mi billetera con carnet, licencia, todas las tarjetas (tercer error detectado, andar con todas las cuestiones juntas), un lápiz, millones de papeles inservibles y mi cartera que era entera bonita. Lo único que se salvó fue mi llavero que milagrosamente se me había quedado en la casa.

Y eso no era todo, había que ir a hacer la denuncia a la comisaría cercana. Y yo me pregunto…a los pacos no les hacen un curso de mecanografía? porque qué manera de demorarse en tomarme los datos!, y lo peor es que tuve que decir la comuna de residencia como cuatro veces V-I-Ñ-A-D-E-L-M-A-R, y el pobre cabo con un dedo por letra, que ganas de decir que vivía en Nos para demorarnos menos, porque mientras él me hacía detallar hasta el modelo del mp3 (alguien se puede acordar de eso!) yo puro me imaginaba a la banda de delincuentes (mesera incluida según yo) saqueando las casas comerciales con mis tarjetas.

Y así estoy ahora, sin identidad, con un celular del paleolítico que solo funciona en modo “altavoz” (prohibido pelar por teléfono), y recuperando recién las tarjetas del banco al menos (que bueno, aburrida de pedirle lucas al marido). En la semana retiro mi carnet de identidad y esperando fin de mes para reponer todo lo que perdí, la única parte entretenida del robo.

viernes, 27 de agosto de 2010

Hechos el uno para el otro



Hay minas a las cuales les encanta reventar espinillas, no es mi caso…a mí me gusta hurgar agujeros. Me explico, tengo una debilidad enfermiza con los cotonitos, tanto que un año me mandaron 3 veces de urgencia a la clínica por pasar metiéndome esas cosas en las orejas, a mí y al pobre marido también. Pues bien, resulta que uno de los temores con la maternidad era caer en la cotonitomanía y torturar, y dañar a la larga, las orejas de los mellis. Afortunadamente eso no ocurrió porque en eso he sido buena madre y me contengo cada vez que veo una bolita amarilla arrancar de las orejas. Pero esa adicción ha sido reemplazada por el uso de la pera sacamocos, y además al Agustín le encanta que use la pera!, yo se la muestro y le digo “moco!” y él se mata de la risa y cuando le aspiro la nariz y si suenan los moquitos al salir más risa le da. Estamos hechos el uno para el otro, yo le aspiro la nariz y a él le encanta ser aspirado.

sábado, 7 de agosto de 2010

Trini, 7 meses



Mi Trinicua, uf!, tan extrema. Pero cuando despiertas, me miras y pegas esos saltos para que yo te abrace, cuando gritas sólo para que yo te mire, no haces más que parecerte a mí. Serás así mi pequeña?.

Agustín, 7 meses



Tiemblan los colgantes de los móviles cuando "Agustí mono-mono" se acerca. Los agarra con fuerza y zum! para abajo, providencialmente no se ha sacado un ojo.

Dadadadada, es la típica conversación del Agustín, mostrándome sus dos dientecitos mordedores. Que querrá decir?, mamá que rica tu comida de mamá, que rico beso, puf de Agustín!, la Trini me pega!. Cuantas ideas en esa cabeza chica.

viernes, 6 de agosto de 2010

La llegada de los múltiples

Estos últimos días he estado “en la sombra” como dice una amiga, un poco negativa con el tema de la maternidad y ahora sí con sentimientos de culpa después de la visita al psicólogo, así que decidí salir un poquito “al sol” y llenarme de los momentos lindos que pasamos con los mellizos. Hay quienes dicen que la alegría es doble cuando tienes mellizos y me imagino que muchas veces es más que doble porque no sólo es disfrutar a dos guaguas si no que es disfrutarlas a las dos juntas e interactuando entre ellas. Hoy por ejemplo el papá se fue más temprano y nos quedamos durmiendo Agustín y yo en la cama, cuando desperté el Agustín me estaba mirando y cuando cachó que desperté se sonrió y los ojitos le brillaban, lo saludé con un gran besote y la Trini que estaba en su cunita, despierta también, quiso jugar, así que los metí a los dos en la cama y jugamos a darnos besos, cosquillas, comernos las patas (bueno, yo hacía eso y ellos se reían), lo más divertido era cuando yo hago que ellos se den besos porque se matan de la risa, da gusto verlos mirarse y reconocerse, o cuando uno quiere el chupete del otro y se le tira encima hasta que se lo saca o cuando, al igual que cualquier otra cosa que ande cerca, agarran la mano del hermano y la chupetean. De más que las alegrías son dobles, o triples…no sé, pero cuando digan “mamá”, o aprendan a caminar o vayan logrando esas pequeñas cosas que hacen felices a los papás, yo me sentiré multifeliz.

miércoles, 4 de agosto de 2010

La primera terapia de la vida

Como les contaba, ayer fue la primera terapia de mi vida. Es raro ir al psicólogo, o sea, en la consulta todos son súper simpáticos y amorosos, me tinca que les da miedo que si te miran feo (como en otras consultas) los pacientes se les suiciden ahí mismo. La cuestión es que la consulta del doctor era de lo más piola, yo esperaba el típico sillón o la caja de pañuelos pero nada todo muy sobrio con música de fondo y todo. Decía que era raro porque cuando va al doctor le dices “me duele la guata” o “me salió un poroto” y la consulta empieza, acá era raro comenzar a hablar de una cuestión que ni yo tengo claro de que trata. Pues bien, la conclusión de la primera sesión es algo así como que toda mi vida mi desarrollo personal sólo fue por el lado profesional, o sea, lo único a lo que yo le daba valor era a mi pega y las veces que he estado sin pega o he tenido momentos malos han sido de extrema amargura…bueno, eso es cierto. En todo caso mi pega no es ninguna maravilla, ganó como la mitad de la plata que me gustaría ganar y de lo que ganan mis compañeros de la U, seguramente trabajo la mitad también, no hago nada de la nasa ni nada que vaya a cambiar al mundo, seguramente las cosas que hago dan alegrías y dolores de cabeza por igual a la gente que las usa. Pero me gusta porque tengo harta flexibilidad y porque el ambiente laboral es de lo mejor. Entonces pasó que vienen estas dos guaguas y me sacan de lo único que al parecer para mí es importante: mi pega, según el doctor no es que yo este cansada de las guaguas si no más bien estoy cansada de que las guaguas no me dejan hacer lo que me gusta que es trabajar. Otra cosa interesante es que como yo nunca tuve mucho instinto materno y no me gustaban las guaguas nunca visualice ni idealice mi vida con hijos y eso hace que la tarea de la maternidad se me haga mucho más difícil, yo lo veo como cuando tienes que hacer un ejercicio difícil de gimnasia y la profesora te hacía imaginarte haciéndolo y mentalmente eso ayudaba a tu cuerpo a adoptar las posturas y movimientos necesarios. Conclusión de la primera sesión, equilibrar mis canastas, ver que mi vida no está hecha sólo de pega o que no solamente es eso lo que me va a traer felicidad, juntarme con mas mamás como yo y ver con no estoy sola en esta tarea, disfrutar a mis hijos, darles el tiempo que ellos se merecen, todo muy difícil de hacer pero tengo que esforzarme. Según el doctor y su corriente de pensamiento circunvirumbica no es casualidad que yo tengo dos hijos, es una forma en que la vida me muestra o trata de enseñarme que no debo poner mi felicidad dependiendo de un solo hilo, seguramente con una sola guagua las cosas hubieses permanecido igual, es sólo por los dos hijos y el tiempo que ellos me demandan que se me mueve el piso de esta manera…puede que tenga sentido.

lunes, 2 de agosto de 2010

El comodín de la suegra


Resulta que toda mi familia está a más de 100 km de la casa, no es tanto, pero al parecer para buena parte de la familia sí lo es, porque si bien al inicio anunciaron visita todos los fines de semana, ahora es re poco lo que se ven por acá. Cualquiera diría que tengo que aprovechar, pero cuando en mi caso tienes el “circulo de apoyo” harto más lejos que un par de cuadras o una micro del Transantiago igual se agradecería más visitas o vivir más cerca. La excepción a la regla es mi suegra, que viene todas las semanas. Con mi suegra nos llevamos en forma normal, o sea, para nada nos llevamos mal pero tampoco me iría de shopping con ella como otras minas que conozco. La cuestión es que gracias a sus visitas semanales he podido ir a la peluquería y estar horas, juntarme con mis amigas a tomar café en la tarde, dormir siesta de una hora de duración y la semana pasada ir a Santiago a retomar algo de mi pega y ver a otras amigas perdidas, aunque todas esas cosas las hice una vez cada una y no varias. Mi suegra es lo más cercano al jardín JUNJI que existe en mi vida. Al principio me sentía media invadida por su presencia y por toooda la comida que deja en el refrigerador, o de cómo me cambia el menú hacia la comida casera, pero ahora estoy de lo más agradecida con su presencia. Cualquiera diría que le estoy haciendo la pata a la señora porque su hija lee este blog, no están equivocados, pero en estos tiempos que me corren es bakan tener a la abuelita para que cuide a los nietos mientras yo huyo por la ruta 68.

De verdad perdida

Aún no es oficial, pero mañana debiera comenzar la primera terapia de mi vida. No pensé que la maternidad sería tan abrumadora para mí, pero en un momento no di más y me sentí tan perdida que no me quedo otra que la terapia sicológica o siquiátrica…aún no sé. Igual nunca fue miel sobre hojuelas, me acuerdo que cuando iba en camilla al pabellón para la cesárea tenía puras ganas de arrancar, tenía esa sensación de que las cosas jamás iban a ser lo mismo y eso me daba más pánico que nada. Luego, con los mellis en casa aprovechaba el momento de la ducha que hacía durar eternamente para llorar y llorar, nuevamente con la idea de que todo había cambiado. Está claro que nadie me obligó a tener hijos y que fue una experiencia que yo desee y escogí vivir y de la que no me arrepiento en nada porque mis hijos son maravillosos, y es por eso porque sus sonrisas son únicas que necesito ayuda para aprender a disfrutarlas más. Han sido siete meses donde hemos sido por sobre todo nosotros tres y he entregado toda mi energía a ellos y en ser una buena mamá, no creo haberme exigido más de la cuenta, pero sí me esforzado en ser lo mejor para ellos y fue tanto lo que me enfoque en eso que me olvidé de mí, de ser esposa, amiga, hermana e hija, seguramente me olvidé pedir ayuda y trate de convencerme que dos hijos al mismo tiempo no tenía por qué ser tan cansador o que yo no podía cansarme. Pero un día caché que no paraba jamás, que después de un pañal venía otro, que después de una mamadera venía otra y que mientras uno dormía el otro despierto quería mi atención (o quizás no la quería, pero yo la daba igual) y el cansancio sólo fue la llave que abrió la caja de pandora donde aparecieron todas las inseguridades, todos los conflictos no resueltos, la autocrítica y finalmente la pena. Me siento joven, con la idea de que la vida puede empezar muchas veces pero me faltan las ganas, en un momento tengo todas las energías conmigo y en el momento siguiente la pena nuevamente me gana. De verdad espero que la terapia me saque de esto.