martes, 19 de enero de 2010

Pucha que mala madre soy

Resulta que almorcé algo que no debía, todo porque soy porfiada, tentada y mañosa y como resultado mi Trini se llenó de gases indeseables, el Agus se salvó sólo porque a él en la tarde le tocó papa de relleno y no pechuga…pero mi pobre Trini (que además es una alharaca) sufrió las consecuencias de la desatinada de la mamá. Estuvimos hasta muy tarde tratando de calmar el dolor de pancita y además la pobre también estaba constipada, así que mi mamá, de coach por teléfono, daba las instrucciones para hacerles masajitos para que pudiera hacer. Menos más que después de un par de horas de llanto continuo y gritos hizo caca explosivamente sobre el chal de perrito azul y sobre mi pantalón y un rato después volvió a hacer aunque ahora sobre mi mano y mi chaleco (todo por tenerla en brazos y sin pañales). Luego vino el regaloneo para que se calmara y pudiera dormir mejor, que rico que al menos anoche lo logramos y yo aprendí la lección de no comer exquisiteces de verano sin pensar antes en ellos.

Es divertido como con hijos uno anda preocupado de todas las evacuaciones intestinales de ellos y como celebra cada chanchito o pañal sucio, sólo para que un par de años después le tengamos que enseñar lo contrario: a controlar las evacuaciones…al menos en público, como no se van a confundir?

1 comentario:

  1. Te juro que ahora me da hasta verguenza reclamar porque tengo una sola hija!!!

    Me puse al día con todos tus post, te felicito por tus mellis, están EXQUISITOS, y por la pega diaria que haces.

    Saludos y harta fuerza.

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