viernes, 8 de enero de 2010

yo mamá

Estos días que mi mamá ha estado en Santiago he sentido realmente lo que es ser mamá de los mellis. Mientras estuvo mi madre acá de alguna manera ella dirigía todo lo relacionado con los chiquis y yo observaba, cooperaba y aprendía, pero estos días yo me he encargado de todo…bañarlos en la mañana, cambiarles la ropita, mudarlos, ocuparme de su ombligo, preocuparme de los horarios de las papas y darles la papa, calmarlos cuando lloran, prepararles la camita, etc. No es que el papá haga nada, sólo que me imagino que para las mamás es más natural preocuparse de los niños y organizar a los “ayudantes”, aunque hay veces en que me gustaría que no fuese ayuda si no responsabilidad compartida, pero de verdad no me quejo porque papá de mellis muda y saca chanchitos súper bien…sólo me gustaría un relevo en la tarde para poder dormir y recuperarme mejor.

Agarré confianza en esto de ser mamá a tiempo completo y sin ayuda especializada, como que de repente me la creo que podré hacerlo sola y bien, que el instinto dormido va despertando y que debo creerle a mi guata y confiar en mis capacidades. Sólo quiero que los chiquis estén bien (en su primer control los encontraron bien y con el peso correcto), que lleguen a su primer mes sin problemas y que me den permiso para sacarlos a dar una vuelta a la manzana al menos, yo creo que ellos igual se deben aburrir un poco de pasar de la cuna al mudador y de ahí a las sillitas nido, sería mucho más bakan salir por las tardes a tomar aire, mirar árboles y escuchar pajaritos, lo bueno es que aún tenemos harto verano para poder hacer eso.



1 comentario:

  1. animo karina!!!! yo creo que todas las mamás en la vida tienen inseguridades..... imaginate si son dos personitas que tienes que cuidar a tiempo completo!!!! cuidate tu y no te preocupes del resto del mundo solo de los niños, que despues todas las personas dicen que crecen tan rápido....
    Dile al padre que les saque fotos o que los grabe de verdad que eso se agradece despues cuando estan mas creciditos.
    Un abrazo a los niños

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